Seamos sinceras: el gimnasio y tú tenéis una relación complicada. Pero hay un entrenamiento que no necesita mallas ni matrícula, que puedes hacer mientras contestas correos, das un paseo o ves tu serie favorita, y que encima tiene recompensa. Hablamos de las bolas chinas, también conocidas como bolas Kegel.
En esta guía te contamos para qué sirven las bolas chinas, cómo usarlas paso a paso y cómo elegir las tuyas para empezar con buen pie (y buen suelo pélvico).
¿Qué son las bolas chinas?
Son una o dos esferas, normalmente de silicona, con un peso en su interior y un cordón para retirarlas fácilmente. Al introducirlas en la vagina, tus músculos se contraen de forma natural para sostenerlas. Ese pequeño gesto, repetido, es un ejercicio para el suelo pélvico de los de toda la vida, pero sin tener que acordarte de hacerlo.
Las verás con dos nombres: bolas chinas, el clásico, y bolas Kegel, en honor al ginecólogo Arnold Kegel, que popularizó los ejercicios de suelo pélvico. Son lo mismo.
¿Para qué sirven las bolas chinas?
El suelo pélvico es el conjunto de músculos que sostiene la vejiga, el útero y el recto. Como cualquier músculo, si no se entrena, se debilita: con los años, tras un embarazo o simplemente por no prestarle atención. Usar bolas chinas ayuda a:
- Tonificar el suelo pélvico, como apoyo a los ejercicios de Kegel.
- Conocer mejor tu cuerpo y aprender a localizar y controlar esa musculatura.
- Sentir más en tus relaciones: un suelo pélvico más consciente y entrenado puede hacer que notes más las sensaciones.
- Ganar control en el día a día y prevenir pequeñas pérdidas de orina.
Ojo: no son un tratamiento médico. Si tienes pérdidas de orina, dolor o acabas de dar a luz, lo ideal es que te valore un fisioterapeuta de suelo pélvico antes de empezar.
Cómo usar bolas chinas paso a paso
- Lávate bien las manos y lava las bolas con agua tibia y jabón neutro o con un limpiador específico.
- Aplica un poco de lubricante. Usa siempre un lubricante a base de agua, porque el de silicona puede estropear el material.
- Busca una postura cómoda: tumbada boca arriba con las rodillas flexionadas, o de pie con una pierna apoyada en una silla.
- Introdúcelas despacio, como si fuera un tampón, dejando el cordón fuera.
- Ponte de pie y camina. Si sientes que se deslizan, tu cuerpo ya está trabajando: contrae suavemente para sostenerlas.
- Retíralas tirando suavemente del cordón, mejor en la misma postura en la que las pusiste, y lávalas antes de guardarlas.
¿Cuánto tiempo hay que llevarlas puestas?
Aquí la clave es la constancia, no la épica. Empieza con 10-15 minutos al día, unos cuantos días a la semana, mientras haces tu vida normal. Con el tiempo puedes ir aumentando poco a poco hasta llegar a sesiones más largas. Si notas cansancio o molestias, para: tus músculos también necesitan descanso.
Errores que es mejor evitar
- Empezar con demasiado peso. Como en el gimnasio, se empieza por lo ligero.
- Llevarlas horas y horas desde el primer día.
- Dormir con ellas. El entrenamiento es de día.
- Usarlas con una infección o molestias íntimas. Primero recupérate.
- Usarlas en el embarazo o el posparto sin el visto bueno de tu ginecóloga o fisio.
Cómo elegir tus primeras bolas Kegel
- Una bola o dos. Para empezar, una sola bola es más fácil de sostener. Cuando la domines, pasa a dos.
- El peso. Más ligeras al principio, más pesadas después. Los kits progresivos, con varias bolas de distintos pesos, son ideales porque te permiten avanzar sin comprar de nuevo.
- El material. Silicona de grado médico, sin porosidad y fácil de limpiar.
- El cordón. Que sea firme y esté bien integrado, para retirarlas sin sustos.
En nuestra sección de bolas Kegel tienes opciones para cada nivel, desde el kit de 4 bolas de silicona para entrenar de forma progresiva hasta bolas Kegel con vibración y mando, para las que quieren que el entrenamiento sea, digamos, más entretenido.
¿Buscas algo más completo? Los entrenadores de suelo pélvico te ayudan a llevar el ejercicio un paso más allá. Y si lo que te pica es la curiosidad por el control remoto, echa un ojo a los huevos vibradores, que te explicamos en nuestra guía de tipos de vibradores.
¿Las bolas chinas dan placer?
No están pensadas como juguete de placer, pero no vamos a mentirte: el roce y el movimiento pueden resultar muy agradables. Y un suelo pélvico fuerte suele traducirse en orgasmos más conscientes. Entrenamiento con premio, como te decíamos.
Si es tu primera vez con juguetes y las bolas te parecen un buen comienzo, en nuestra guía Tu primer juguete sexual te ayudamos a elegir con calma.
¿Lista para tu primer entreno sin agujetas? Descubre nuestras bolas